Sara Torres Rodríguez De Castro

jueves 19 de enero de 2012

La mujer: ese consumidor inconsciente.

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Ayer asistí a la proyección de un documental que mostraba como las empresas farmacéuticas trataban de convencer a las mujeres de que la friolera de un 43% de ellas padecía "disfunción sexual femenina" lo que se traduce en "imposibilidad de tener orgasmos con sus maridos durante las relaciones sexuales" ¡Qué negocio señores! todas aquellas que no deseaban a su pareja, que llegaban a casa agotadas después de una sesión de trabajo + tareas domésticas, o que simplemente no tenían un muy habilidoso compañero de cama, corriendo a sus farmacias, con esa culpa tan femenina en el estómago, a comprar pildoritas, cremas y parches que no dan ningún resultado. Porque claro, una pastilla no va a hacer que su amante sea más atento, ni que usted olvide todos esos tópicos constrictivos sobre el placer femenino que le han inculcado desde pequeña. Se dice que todo es una cuestión de poder. Y mientras muchos se enriquecen tratando “problemas” femeninos que el género masculino ha inventado, otros tantos se lavan las manos: en el delicado terreno de la satisfacción sexual, más cómodo culpar a quien no goza, que a quien es incapaz de dar placer. Otro dato, la mayoría de estas pobres mujeres “enfermas” sí llegaban al orgasmo por sus propios medios. ¡Voilá! La paradoja.





Desde luego mis mejores palabras no son sólo para ellos, porque al frente de las campañas de las grandes farmacéuticas, estaban colocadas estratégicamente los cebos: mujeres bellas y sonrientes que se dirigían a las demás mujeres dándoles la misma confianza que da la perdiz enjaulada que con su canto llama a sus compañeras para la satisfacción del cazador.



Pero el asunto no termina aquí y es amplio: la píldora anticonceptiva, la píldora abortiva, los tratamientos para la menopausia. Tomamos hormonas desde la juventud, y luego “nos sorprende” un cáncer de mama a los 40. Sin problema, la cirugía plástica se ocupará de la reconstrucción, incluso le cambiará su antigua prótesis por otra nueva si usted ya ha caído en el proceso. Es estrictamente necesario que tenga buena apariencia si quiere el beneplácito de su jefe en el trabajo, aunque nunca vaya a cobrar lo mismo que él. Y soluciones tienen para todo, si insiste en buscar similitudes entre su cuerpo y el cuerpo femenino pornográfico, le ofrecen un invento que está teniendo gran acogida: cirugía plástica genital femenina. ¡La ablación de las occidentales! ¡Qué maravilla!





Supongo que a nadie se le oculta que hoy reboso buen humor. También me ocurre que al no saber ya bien cuales son mis derechos y libertades en este mundo nuestro me da por hablar, ya que analizando estos hechos, y muchos otros, parece que la palabra es la única herramienta de poder que podemos usar igualitariamente. A ver qué pasa.

4 huellas:

Las CasiCasiotone dijo...

Necesitamos más mujeres como tú en este extraño mundo, Sara.

Abrazo infinito

MB dijo...

Roído por la vergüenza me quedo después de leerte en esta ocasión. Pero es lo que llaman "vergüenza ajena", pues si bien yo también soy hombre, ni me enriquezco, ni invento problemas y procuro, por otra parte, mantenerme todo lo alejado que puedo de los tópicos.
Pero ajena o propia, vergüenza es, al fin y al cabo, lo que siento.
Hay que reconocer que toda denuncia que viene cargada de razones, como es ésta, lo despabila a uno con absoluta contundencia.
En cuanto a saber cuales son los derechos y libertades de uno, yo procuro mirar siempre en torno a mí, porque a veces, el hecho de determinar dónde acaban los ajenos —si lo consigo— me da alguna pista.
Mis mejores deseos para este nuevo año y quizás puedas aceptarme un beso virtual... como una forma sencilla y respestuosa de desagravio.

Naty dijo...

Increíble!!! Como vos decís nos quedan las palabras ante tanto abuso, es tiempo de cambiar, primero las mujeres que se tragan esas mentiras y luego los hombres que aún no conocen con amor a una mujer y creen que una pastillita los desliga de ser padres, de no usar preservativo, y ahora desligarse de que su compañera no goza.
Gracias por compartir tus palabras!!!

Abrazote

CONSUELO dijo...

mAGNIFICO SARA MUY BIEN EXPUESTO Y ESTO TE LODICE ALGUIEN QUE VIVE DE LAS FARMACEUTICAS.uN BESO